Por Andrés Salas
Cuernavaca, Morelos; 03 de noviembre de 2025 – La Fiscalía General del Estado de Morelos se encuentra, una vez más, en un punto de inflexión. La salida de Edgar Maldonado Ceballos para asumir la Secretaría de Gobierno —tras el lamentable deceso del Dr. Juan Salgado Brito— deja un vacío y, a la vez, una vara alta. Maldonado Ceballos logró, sin duda, sentar bases sólidas, dignificar la atención ciudadana y, sobre todo, poner en marcha una dependencia que, en sus palabras, estaba «en el suelo». Su gestión es el punto de partida para quien asuma el cargo.
Ahora, la responsabilidad recae en la gobernadora Margarita González Saravia, quien deberá proponer una terna al Congreso local. Los 20 diputados morelenses tendrán la última palabra en la designación. Y como suele ocurrir en los pasillos del Palacio de Gobierno y del Congreso, los nombres ya resuenan con fuerza. Tres perfiles, probados y con trayectorias bien definidas, están sobre la mesa.
El primero en la lista, y quizás el más conocido en el ámbito judicial, es el magistrado Jorge Gambóa Olea. Ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, su currículum grita experiencia y preparación. Su figura cobra particular relevancia al recordar que, tras la salida de Uriel Carmona, su nombre ya había sido propuesto, pero fue él mismo quien declinó para concluir sus pendientes en el Tribunal. Gambóa Olea es, sin discusión, un experto en la materia.
El segundo es un hombre hecho en casa: Fernando Blumenkron Escobar. Su carrera es la viva imagen de la procuración de justicia; una vida profesional desarrollada en el seno de la Fiscalía General del Estado. Su desempeño como Fiscal Metropolitano y su reciente nombramiento como encargado de despacho temporal le otorgan un conocimiento operativo y la continuidad de la gestión interna.
Finalmente, encontramos a Juan Gerardo Velázquez De La Torre, originario de la región oriente. Doctor en Derecho, ex Subprocurador de Justicia de esa región y con un historial de puestos clave en distintos gobiernos, actualmente funge como funcionario federal. Su perfil combina el conocimiento académico con la experiencia política y administrativa en distintos niveles de gobierno.
La decisión de la Gobernadora González Saravia no es menor. La Fiscalía de Morelos tiene la imperiosa necesidad de no retroceder a los tiempos de opacidad y estancamiento. Por el contrario, debe acelerar la digitalización, abrazar las nuevas tecnologías, y lo más importante, convertirse en un verdadero motor para acabar con la violencia que lacera al estado. Esto significa lograr detenciones efectivas y desarticular, de una vez por todas, a los grupos criminales que operan con vergonzosa impunidad.
Los tres candidatos están probados en sus áreas. Sin embargo, en el ajedrez político y de seguridad, la balanza se inclina ligeramente hacia Gambóa Olea por una cualidad adicional: el carácter para el encargo.
Y es que, en una dependencia tan vital como la Fiscalía, se necesita, como bien decía mi abuela: «Un perro que no solo ladre… Que muerda». Hasta la próxima.