El PAN en Cuautla, el Monopolio Político de los Lezama Barrera

El PAN en Cuautla, el Monopolio Político de los Lezama Barrera

Por Andrés Salas

Cuautla, Morelos; 05 de septiembre 2025 – ​En el ajedrez político de Cuautla, el Partido Acción Nacional (PAN) parece más una empresa familiar que un instituto democrático. El reciente anuncio de Gustavo Lezama Rodríguez como candidato a la presidencia del Comité Directivo Municipal ha vuelto a poner de manifiesto una práctica que, lejos de ser novedad, se ha vuelto la norma: el control casi absoluto del partido por parte de su familia y la de su esposa.​

Desde 1994, el apellido Lezama se ha adherido al PAN de Cuautla como una etiqueta, ocupando la inmensa mayoría de los cargos, candidaturas y puestos de elección popular. Esta inercia ha convertido al partido en una especie de negocio privado para los Lezama Barrera y los Barrera Amezcua, un grupo que, curiosamente, incluye a miembros que ni siquiera residen en Cuautla, como se ha señalado, sino en el municipio vecino de Jiutepec. Esta situación ha levantado cuestionamientos incluso dentro de su propia familia. La reprobación pública de su hermana, Leticia Lezama, en redes sociales, subraya la inconformidad con una planilla integrada exclusivamente por familiares de su esposa.​

Este patrón de nepotismo y control ha llevado al PAN en Cuautla a lo que muchos consideran el peor momento de su historia. La falta de apertura y la concentración de poder en un solo linaje ha alejado a la militancia, que ya no se siente representada. La política de la “vieja guardia”, centrada en el acaparamiento de cargos, contrasta con el legado conciliador y sensato de su difunto hijo, Giovanni, a quien se le recuerda como un político que comprendía la diferencia entre la vocación de servicio y el “carroñeo” por puestos.​

La dirigencia estatal del PAN no puede hacer la vista gorda. Es su responsabilidad observar la desilusión de la militancia y el claro declive de un partido que ha perdido su esencia democrática en Cuautla. El descontento es tal, que una elección abierta podría significar el fin de este monopolio familiar. La militancia, especialmente aquellos que fueron cercanos a Giovanni, tienen el poder de reorganizarse y recuperar el partido. Pero hay un problema, al parecer, es el miedo a Juana Barrera, una figura de la que se dice, es capaz de cualquier cosa con tal de no perder el poder que le queda. Dije bien, de cualquier cosa.​

La pregunta que queda en el aire es si los militantes de base tendrán el valor de enfrentar a esta dinastía política o si, por el contrario, el PAN en Cuautla continuará siendo el feudo de una sola familia.