•La emblemática actriz, quien adoptó a Cuernavaca como su hogar durante los últimos 25 años de su vida, deja un vacío irreparable en la cultura y la historia fílmica de México.
Por Andrés Salas
Cuernavaca, Morelos; 15 de julio 2026 – El cine mexicano se viste de luto con el sensible fallecimiento de Elsa Aguirre a los 95 años, una de las últimas y más deslumbrantes divas de la Época de Oro de nuestra cinematografía. La triste noticia de su deceso, ocurrido en la tranquilidad de su residencia la madrugada de este día, fue confirmada en las primeras horas de este miércoles por la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI), desatando de inmediato una ola de condolencias y sentidos homenajes virtuales por parte de la comunidad artística, intelectuales y admiradores de su mítica presencia en la pantalla.
Nacida en Chihuahua en 1930, Aguirre se consolidó como un ícono indiscutible de elegancia, sensualidad y carácter indómito durante las décadas de 1940 y 1950. Su magnética belleza y su talento histriónico la llevaron a protagonizar títulos memorables que marcaron la historia de nuestro cine, tales como Algo flota sobre el agua, La mujer de nadie y Cuidado con el amor, donde compartió créditos con figuras de la talla de Pedro Infante y Jorge Negrete, desafiando siempre los roles tradicionales de su época.
Tras alejarse paulatinamente de los sets de filmación, la actriz decidió dar un giro definitivo a su estilo de vida en el año 2001, mudándose de la Ciudad de México al estado de Morelos. Durante un cuarto de siglo, Cuernavaca se convirtió en su refugio espiritual y hogar permanente; en la llamada «Ciudad de la Eterna Primavera», Elsa Aguirre abrazó con profunda convicción la disciplina del yoga, la meditación y el vegetarianismo, hábitos que siempre consideró el gran secreto detrás de su legendaria vitalidad y lucidez.
Con su partida, se cierra una de las páginas más gloriosas e irrepetibles del arte nacional. En meses pasados, el Gobierno de Morelos a través de la Secretaría de Cultura realizaron un homenaje la cual fue celebrada en vida por última vez en abril de este mismo año en el emblemático Teatro Ocampo de su amada Cuernavaca. El público y la industria se despiden de la mujer que conquistó las pantallas con su mirada felina y un legado que ya tiene asegurado un lugar en la eternidad del cine mexicano.





