Morelos lidera asesinatos de policías en el arranque de 2026

Morelos lidera asesinatos de policías en el arranque de 2026

•La entidad registra siete bajas en apenas dos meses, superando a estados con mayores índices de violencia.

Por Andrés Salas

Cuernavaca, Morelos; 02 de marzo 2026 – El estado de Morelos se ha convertido en la zona más peligrosa para las fuerzas de seguridad en este inicio de año. Con corte al 19 de febrero, la organización Causa en Común reportó que siete policías han sido asesinados en territorio morelense, situando a la entidad en el primer lugar nacional en este rubro. Esta cifra supera los registros de otros estados históricamente violentos como el Estado de México y Sinaloa, reflejando una crisis de seguridad que no da tregua a los uniformados.

La ola de ataques se intensificó particularmente en el municipio de Jiutepec, donde la violencia alcanzó niveles críticos durante el mes de enero. Entre los casos más graves destaca el homicidio de un oficial de tránsito ocurrido a plena luz del día y a escasos metros de la alcaldía, así como el asesinato previo de dos agentes ministeriales que realizaban labores de investigación. Estos eventos han puesto en evidencia la vulnerabilidad de los elementos municipales y estatales frente a la delincuencia organizada.

A nivel nacional, la situación es igualmente alarmante, con un total de 42 policías asesinados en lo que va de 2026. Sin embargo, el caso de Morelos destaca no solo por el volumen de víctimas en relación con su población, sino por la saña de los ataques, que en varios casos han ocurrido mientras los agentes se encontraban en servicio o en puntos estratégicos de vigilancia. La mayoría de las víctimas pertenecían a corporaciones de proximidad ciudadana, las más expuestas en la línea de fuego.

Ante este panorama, colectivos y expertos en seguridad han señalado la urgencia de revisar los protocolos de protección y equipamiento para las fuerzas locales. Mientras las autoridades estatales intentan contener la escalada de violencia, el registro de agentes caídos sigue en aumento, dejando un saldo de luto en las instituciones y una sensación de indefensión en la ciudadanía que depende de estos elementos para su resguardo diario.