•La Universidad de Morelos cumple 132 días sin clases; la Rectora se niega a renunciar.
Por Andrés Salas
Ocuituco, Morelos; 09 de julio 2026. — La crisis en la Universidad de Morelos se agudiza al cumplir 132 días de paro académico sin que exista una solución a la vista. Casi la totalidad de las Unidades Académicas del Campus Chamilpa, ubicado en Cuernavaca, se mantienen con las clases presenciales suspendidas. A pesar de la cercanía del arranque del nuevo ciclo escolar, programado para el próximo 17 de agosto, las autoridades universitarias aún no logran dar certeza a la comunidad estudiantil sobre un retorno seguro a las aulas.
La situación afecta de manera directa a los alumnos de nuevo ingreso, quienes tras aprobar su examen de admisión y pagar el curso propedéutico correspondiente, se han visto imposibilitados para asistir de forma presencial. Las instalaciones continúan bajo el control de los estudiantes de la llamada «resistencia», quienes se niegan rotundamente a entregar los planteles, prolongando un conflicto que mantiene congelada la vida universitaria en el estado.
Tras cinco meses de mesas de diálogo infructuosas, la rectora de la institución, Viridiana Aide León Hernández, evitó dar fechas claras sobre el regreso a las aulas al ser cuestionada por la prensa. Al preguntarle directamente cuándo volverían los estudiantes a Chamilpa, la funcionaria se limitó a responder con ambigüedad, señalando que el semestre inicia el 17 de agosto y que actualmente se encuentran desahogando las etapas de los cursos de verano y de investigación científica.
Ante la insistencia de los reporteros sobre si realmente existen acuerdos firmados para retomar la normalidad presencial, León Hernández reiteró un discurso evasivo. La funcionaria aseguró que se ha ido «avanzando» y «construyendo siempre buenos acuerdos», enfocándose en que actualmente se trabaja en el desarrollo del propedéutico, sin ofrecer detalles concretos ni aceptar que el conflicto ha superado la capacidad de gestión de su administración.
A pesar de que el paro persiste y la comunidad universitaria enfrenta una severa crisis financiera, de seguridad y de ingobernabilidad por la falta de acceso a los planteles, la rectora se niega a dejar el cargo. El panorama actual deja desprotegidos a miles de jóvenes que ven vulnerado su derecho a la educación, mientras la dirigencia de la máxima casa de estudios pondera mantener su posición por encima de una solución inmediata y contundente para liberar las aulas.






