•Llama Margarita González Saravia a la prensa a no politizar el tema.
Por Andrés Salas
Tepoztlán, Morelos; 12 de enero 2026 – Durante la conferencia de prensa semanal, la Gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, pidió a la prensa no politizar los temas de seguridad en la entidad. La mandataria subrayó que su administración trabaja de la mano con todos los municipios, sin importar la filiación partidista de sus ayuntamientos, logrando así resultados concretos en beneficio de la ciudadanía. Un ejemplo destacado fue la colaboración con el municipio de Cuautla, donde la apertura institucional permitió que el estado asumiera el control del C2 y de la policía municipal, lo que ha derivado en una disminución real del índice de denuncias por extorsión.
González Saravia reconoció que, aunque los índices de ciertos delitos han bajado, el fenómeno de la delincuencia es complejo y dinámico. «A veces bajamos unos delitos y los delincuentes se desplazan hacia otros, como el robo a casa habitación», explicó. No obstante, enfatizó que lo fundamental es mantener una estrategia consistente, voluntad política y una coordinación permanente entre las instituciones para combatir la criminalidad de manera integral y no permitir retrocesos en la seguridad pública.
Un punto crítico abordado por la Gobernadora fue la violencia contra las mujeres, que representa aproximadamente el 50% de los delitos en el estado. Según su análisis, este problema está profundamente arraigado en el alcoholismo y en la degradación de las relaciones interpersonales. Ante esta realidad, hizo un llamado a la sociedad para fortalecer las relaciones familiares y reducir el consumo de sustancias, argumentando que una sociedad más sana es la base para una convivencia pacífica con menos incidencia delictiva.
Finalmente, la mandataria reiteró que el camino hacia la paz en Morelos requiere de un esfuerzo conjunto entre gobierno y sociedad. Aseguró que su gestión continuará fortaleciendo las instituciones y ajustando las estrategias conforme sea necesario para garantizar que la percepción de seguridad de los habitantes coincida con los resultados estadísticos, siempre bajo la premisa de que la seguridad es una prioridad que trasciende cualquier interés político.