•Pidieron garantías de seguridad al Cabildo de Cuautla para realizar su trabajo durante las sesiones.
Por Andrés Salas
Cuautla, Morelos; 30 de enero 2026 – Reporteros y comunicadores de la zona oriente de Morelos alzaron la voz ante el Cabildo de Cuautla para exigir garantías de seguridad y respeto a la libertad de expresión. La denuncia surge tras una serie de actos de intimidación protagonizados por elementos de la Guardia Nacional, quienes están asignados a la protección de la regidora Anita Sánchez Guerra y la senadora Juanita Guerra Mena. Los comunicadores solicitaron formalmente que se brinden las condiciones necesarias para ejercer su labor informativa sin represalias.
De acuerdo con el testimonio de los afectados, el equipo de seguridad ha escalado el nivel de agresiones al utilizar sus armas de cargo como método de coacción. Los periodistas señalaron que los uniformados realizan movimientos simulando que van a desenfundar sus pistolas cada vez que la prensa intenta acercarse a cuestionar el desempeño de las funcionarias. Esta práctica busca generar un clima de miedo que impida el escrutinio público sobre las labores de la regidora y la legisladora.
La tensión alcanzó un punto crítico durante una sesión oficial, donde un elemento de la Guardia Nacional que vestía de civil agredió físicamente a un reportero. Según los reportes, el agente empujó y amenazó directamente al trabajador de los medios mientras este cumplía con su cobertura informativa en el recinto. Estos incidentes han sido documentados por el gremio periodístico, que califica el actuar de los escoltas como un abuso de autoridad sistemático.
Pese a la gravedad de los señalamientos presentados frente a ellas, la reacción de las funcionarias fue cuestionada por los asistentes. En lugar de ofrecer un diálogo o una solución, se reportó que la senadora Juanita Guerra Mena comenzó a grabar con su teléfono celular a los periodistas que realizaban el posicionamiento, acción que fue interpretada como un nuevo intento de intimidación. Hasta el momento, las autoridades municipales no han emitido un protocolo claro para evitar que estos encuentros violentos se repitan.