•La presidenta estatal, Mirsa Suárez, recurrió a pretextos de índole «personal» y descargó la responsabilidad en el Comité Nacional ante los espinosos cuestionamientos de la prensa.
Por Andrés Salas
Cuernavaca, Morelos; 30 de junio 2026 – En lo que se tornó un encuentro ríspido y visiblemente incómodo ante los medios de comunicación, la presidenta de Morena en Morelos, Mirsa Suárez Maldonado, mostró un marcado nerviosismo al ser confrontada por los temas más escabrosos que hoy sacuden al partido en la entidad. Aunque intentó proyectar control, la dirigente recurrió a justificaciones burocráticas para explicar por qué no se ha resuelto de manera interna la situación de la consejera estatal Arisbel Rubí «N», quien se encuentra bajo investigación. Suárez Maldonado se limitó a señalar que la solicitud de baja ya fue enviada a la Ciudad de México y que el asunto está «en la cancha» de la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia, evitando profundizar en la gravedad de las acusaciones locales.
La tensión aumentó cuando la prensa cuestionó la incongruencia del discurso de austeridad del partido frente a las filtraciones en redes sociales que exhiben sus costosos viajes al extranjero. Notablemente titubeante, la lideresa estatal esquivó la autocrítica institucional y utilizó como pretexto que dichos lujos pertenecen al ámbito «personal» de cada compañero y que fueron supuestamente costeados con recursos propios. Incluso, en un intento por sacudirse la presión, lanzó una tibia declaración asegurando que «será la ciudadanía» quien juzgue y reclame estas conductas cuando los implicados salgan a las calles a pedir el voto.
Finalmente, el accidentado encuentro con los reporteros dejó en evidencia que los temas de corrupción, las conductas contrarias a la llamada «austeridad republicana» y los nexos incómodos representan una dolorosa grieta en el discurso oficial de Morena en Morelos. Más allá de las promesas de una justicia «pareja», las evasivas y la prisa con la que Suárez Maldonado dio por terminada la ronda de preguntas confirmaron que el partido prefiere esquivar el costo político y delegar las soluciones a terceros antes que asumir una postura enérgica ante su propia militancia.





